martes 3 de junio de 2008

Seguimos CON OSCAR...!!!!

La ansiosa respuesta

Esta carta era mandada al superior general de los Misioneros de la Consolata, el P. José Inverardi, quien más tarde así escribía:
«Formado por el ambiente, observando las necesidades y empujado de compasión para con las personas que servia, (Oscar) vio que podía dar más vida. Porque la vida es armonía entre el cuerpo y el espíritu: muchas veces Jesús curaba el cuerpo para sanar el espíritu. He aquí que con el celo que le es propio, se prepara un poco a morir para que los demás sean sanos de cuerpo y de espíritu, porque nunca separó estas dos dimensiones misioneras. No puso la medicina encima de su sacerdocio. Al contrario, consideraba la profesión medica como crecimiento y continuación de su sacerdocio, para «salvar» al hombre en su totalidad (...)
El padre Oscar amaba con la sonrisa, que desaparecía solamente cuando no había tenido éxito en una difícil intervención médica. Amaba con sus manos, muchas veces casi milagrosas. Amaba con sus ojos muy abiertos, que parecían justamente hechos para diagnosticar las enfermedades y las dolencias de toda especie. Amaba con el corazón del que dice: «Tu vida es mi vida; para tu vida, mi vida.»
Oscar Goapper, siguiendo muchas de sus actividades y proyectos en Neisu, hará todos sus estudios de medicina en la Universidad de Milán y, el 6 de octubre del 1994, será oficialmente habilitado para el ejercicio de la profesión de médico cirujano.

domingo 25 de mayo de 2008

Para caminar con corazón misionero y si Dios lo quiere....a trabajar con manos libres y ad gentes

Pensar en la vida, pensar en quien dió la vida por nosotros...y comprometerse a defender la Vida.
Palabras del cardenal Bergoglio a los jóvenes en Plaza Once durante la Marcha Juvenil de Corpus.

Pensando en tantos desafios de la misión uno puede pensar en el AQUI, ALLI Y ALLA de un modo más cercano aún a nuestra realidad!!
Un aquí (mi corazón, mi familia, mi contorno..), allí (los que están un pasito más lejos de mi día a día, pero sobretodo aquellos que están unos pasitos de Jesús....) y un más allá (los que están un poco lejos de la Vida que Dios nos regala...y/o... ), Pero tal vez también un aquí, un allí y un allá de acuerdo ala distancia que tenemos en relación a la LIBERTAD!!
San Oscar Goapper ayudanos con tu intercesión desde el cielo!!!!
video

domingo 18 de mayo de 2008

para caminar y pensar!!

video

viernes 16 de mayo de 2008


Manos para Dios....Humor para todos y todas!!!
(desde las anécdotas de P. Oscar)

martes 13 de mayo de 2008

LO...CURA OSCAR!!!!




¿Un sacerdote médico?

El 30 de septiembre de 1985, el padre Oscar Goapper escribe al Superior General para pedirle el permiso para empezar estudios de medicina. Siente que su pedido tiene algo raro, pero al mismo tiempo es bien consciente de que está en la línea recta de su vocación misionera. Escribe:
«La primera llamada para ser médico para los pobres nació mirando nuestra gente y su situación. Estoy seguro de que en mi pedido, no hay búsqueda de prestigio personal o de fama. No veo dicotomía entre ser médico y ser sacerdote misionero... lo hago porque soy cristiano. Sentí, desde el principio, que mi vocación era un servicio a la vida, no me siento un levita o un servidor del culto, más bien evangelizador con un mensaje de vida y en un estilo de vida que puede crear entre los humanos nuevos vínculos de fraternidad y de justicia. Es por ese ideal que quiero quemar mi vida como el apóstol, donde la humanidad, la más pobre, estableció su tienda.
Vivir en la inseguridad de nuestra gente me hizo descubrir tantos valores a los cuales no daba importancia: la primera es el cuidado para el hermano, estar cerca; soy un extranjero, mi mensaje tiene que ser bien cargado de «proximidad», (diría de caridad). Para que pueda ser escuchado y acogido. Creo firmemente que el objetivo de todos nuestros gestos individuales y pastorales tiene que ser de vivir la caridad.
Nosotros, misioneros de la Consolata, muchas veces razonamos del modo siguiente: ¿hay un problema de salud? Entonces decimos: ¡construimos dispensarios! ¿Hay un problema de enseñanza? Entonces construimos escuelas! ¡Oh no!..., hay que empezar de modo diferente, por la base. Hay que preguntarse: ¿qué puedo hacer para cambiar esta situación? No con cemento, pero con mi empeño personal, con el tiempo que puedo ofrecerles, con mis esfuerzos y mis lágrimas. ¡Cuántas veces me sentí “tomado” en la garganta cuando, después de haber luchado día y noche con nuestra «hermana la muerte», fuimos vencidos por ella o también cuando la negligencia de alguien hace morir a un enfermo! A veces lloré y no tuve vergüenza cuando la única cosa que podía hacer para con el enfermo, era amarlo.
Viendo en la cultura de la tribu de los Mangbetus, la elección de morir de tantos viejos guerrilleros, me empuja a empeñarme en favor de la vida. Vi cómo José Allamano, nuestro fundador, daba importancia a esa preparación y al trabajo con los enfermos. Pienso y repienso en nuestra presencia en esta realidad y me parece que hicimos muy poco para penetrar esta cultura.
Escoger esta vía es el más grande sufrimiento de mi vida y te lo confío, también el más difícil, porque para mí el África es todavía difícil, exige de mi un esfuerzo de todos los días (...)
Decidid lo que quieran, entiendo las dificultades de personal y de pastoral. No le escondo que eso exige, de mi parte también, un acto de fe y de abandono en Dios. Pero siento que tengo talentos que tengo que hacer madurar para el servicio y la construcción de la Iglesia. Creo que son auténticos, porque nacieron de situaciones concretas. No pienso ser diferente del que pide estudiar historia, teología, pastoral u otras cosas. La diversidad aquí, consiste en no mirarse a uno mismo, sino en mirar las necesidades de los demás. ¡Pero después de Cristo, que se hizo carne-enfermedad-sufrimiento, el mundo está al revés!»

miércoles 7 de mayo de 2008








MUPE OSSIKARI




Primer encuentro




Encontré al padre Oscar Goapper por primera vez en el 1986. Estaba en el Zaire (actual República Democrática del Congo) desde hacia ya cuatro años y había siempre trabajado en la misión de Neisu.Iba a saludar a mi cohermano canadiense, el padre Richard Larose, pero al que encontré fue a Oscar. En un artículo publicado unos meses después, en la revista de animación misionera del Canadá, Réveil Missionnaire, mi texto comenzaba así: «Richard no está solo en Neisu. Trabaja con el padre Oscar Goapper. Había oído hablar de Oscar. Había visto fotos. La realidad es todavía más impresionante. Uno se encuentra bien pequeño frente a ese gran misionero de casi dos metros de altura. Todo el mundo le mira desde abajo. ¡Y por lo demás no es para nada desagradable el mirarlo!»Sólo para decir la impresión que Oscar hacía sobre todas las personas que lo encontraban, yo añadía:«Oscar es un misionero extraordinario. Su personalidad atrae enseguida. De origen argentino, tiene sólo 35 años de edad, pero ya después de cuatro años en el Zaire, dejó su huella.»Me acuerdo que había sido marcado especialmente por dos cosas, y las fotos que ilustran el artículo lo muestran bien:- primero por su modo de presidir una celebración con los niños. Con grandes dibujos, les explicaba con entusiasmo y convicción sonriente, episodios de la vida de Jesús;- después, evidentemente, su empeño para con los enfermos. En ese momento empezaba la construcción de los primeros establecimientos que iban a ser el hospital Nuestra Señora de la Consolata.Para mi artículo, había preguntado a Oscar el porqué se interesaba tanto por los enfermos. He aquí lo que me contestó:«No tienes idea, Jean, que cuando curo a esas personas, de lo que se trata, son cuestiones de vida o de muerte, de enfermedades, de intervenciones, si y no de Dios, de los espíritus, de los antepasados, de demonios... Es a ese nivel de evangelización que se sitúa mi trabajo cerca de los enfermos (...) La Iglesia no puede contentarse con hacer homilías en las capillas, tenemos que penetrar en todos los sectores de la vida de la gente. Tenemos que evangelizarlos desde lo interior. Yo quiero evangelizar preocupándome por los enfermos.»Para Oscar, esas ideas no eran teoría. En la misma entrevista, me explicaba cómo hacía concretamente esa evangelización de la cultura:«Aprovecho el momento de la enfermedad para empezar con el enfermo y con su familia un discurso que lo lleva a reflexionar sobre ciertos antivalores, como la brujería, las malas suertes echadas a los demás y trato de presentarles una nueva alternativa más humana, llevándoles la luz del Evangelio (...) Después de una operación, a veces la gente me pide si encontré la 'mala suerte' en el interior del enfermo. Porque soy sacerdote, la gente acepta más fácilmente que les haga un 'sermón', una verdadera catequesis. Me pasó de invitar a parientes para que vengan a la sala operatoria y vean ellos mismos que no hay 'mala suerte' en el vientre del enfermo. Tengo el sentimiento de que la gente tiene más confianza y escuchan más porque soy sacerdote.»El padre Oscar Goapper es ciertamente (entre todos los misioneros que conocí), él que comprendió mejor y vivió hasta en su carne esa palabra de Jesús de Nazaret: «Vine porque tengan vida y vida en abundancia» (Jn 10, 10). Muchos que vivieron con él afirman que era el versículo del evangelio que citaba más a menudo y que lo usaba mucho para explicar su propia comprensión de la misión.