martes 13 de mayo de 2008

LO...CURA OSCAR!!!!




¿Un sacerdote médico?

El 30 de septiembre de 1985, el padre Oscar Goapper escribe al Superior General para pedirle el permiso para empezar estudios de medicina. Siente que su pedido tiene algo raro, pero al mismo tiempo es bien consciente de que está en la línea recta de su vocación misionera. Escribe:
«La primera llamada para ser médico para los pobres nació mirando nuestra gente y su situación. Estoy seguro de que en mi pedido, no hay búsqueda de prestigio personal o de fama. No veo dicotomía entre ser médico y ser sacerdote misionero... lo hago porque soy cristiano. Sentí, desde el principio, que mi vocación era un servicio a la vida, no me siento un levita o un servidor del culto, más bien evangelizador con un mensaje de vida y en un estilo de vida que puede crear entre los humanos nuevos vínculos de fraternidad y de justicia. Es por ese ideal que quiero quemar mi vida como el apóstol, donde la humanidad, la más pobre, estableció su tienda.
Vivir en la inseguridad de nuestra gente me hizo descubrir tantos valores a los cuales no daba importancia: la primera es el cuidado para el hermano, estar cerca; soy un extranjero, mi mensaje tiene que ser bien cargado de «proximidad», (diría de caridad). Para que pueda ser escuchado y acogido. Creo firmemente que el objetivo de todos nuestros gestos individuales y pastorales tiene que ser de vivir la caridad.
Nosotros, misioneros de la Consolata, muchas veces razonamos del modo siguiente: ¿hay un problema de salud? Entonces decimos: ¡construimos dispensarios! ¿Hay un problema de enseñanza? Entonces construimos escuelas! ¡Oh no!..., hay que empezar de modo diferente, por la base. Hay que preguntarse: ¿qué puedo hacer para cambiar esta situación? No con cemento, pero con mi empeño personal, con el tiempo que puedo ofrecerles, con mis esfuerzos y mis lágrimas. ¡Cuántas veces me sentí “tomado” en la garganta cuando, después de haber luchado día y noche con nuestra «hermana la muerte», fuimos vencidos por ella o también cuando la negligencia de alguien hace morir a un enfermo! A veces lloré y no tuve vergüenza cuando la única cosa que podía hacer para con el enfermo, era amarlo.
Viendo en la cultura de la tribu de los Mangbetus, la elección de morir de tantos viejos guerrilleros, me empuja a empeñarme en favor de la vida. Vi cómo José Allamano, nuestro fundador, daba importancia a esa preparación y al trabajo con los enfermos. Pienso y repienso en nuestra presencia en esta realidad y me parece que hicimos muy poco para penetrar esta cultura.
Escoger esta vía es el más grande sufrimiento de mi vida y te lo confío, también el más difícil, porque para mí el África es todavía difícil, exige de mi un esfuerzo de todos los días (...)
Decidid lo que quieran, entiendo las dificultades de personal y de pastoral. No le escondo que eso exige, de mi parte también, un acto de fe y de abandono en Dios. Pero siento que tengo talentos que tengo que hacer madurar para el servicio y la construcción de la Iglesia. Creo que son auténticos, porque nacieron de situaciones concretas. No pienso ser diferente del que pide estudiar historia, teología, pastoral u otras cosas. La diversidad aquí, consiste en no mirarse a uno mismo, sino en mirar las necesidades de los demás. ¡Pero después de Cristo, que se hizo carne-enfermedad-sufrimiento, el mundo está al revés!»

3 comentarios:

Energy-Net dijo...

Leer sobre el Padre Oscar me emociona hasta las lagrimas, me llega profundamente su entrega, su vocación, su fuerza. Tuve la dicha de compartir con el los momentos previos a su partida al Zaire, compartir su entusiasmo, su imponente Energía. Le agradezco a Dios haber conocido a un ser tan Puro, ojala hubiera muchos Padres Oscar sobre la tierra, estoy seguro que el mundo seria diferente, muy diferente.
Desde mi humilde posición quiero brindar homenaje a un Ser para imitar, para tomar como modelo, el modelo que tuve en mi juventud, ojala los jóvenes de hoy pudieran tener un "Padre Oscar" para tomar como modelo.
Oscar: se que estas en un lugar privilegiado junto a Dios, que te llamo porque te necesitaba a su lado. Gracias por tu obra, que dignifica nuestra condición de humanos. Gracias por haber existido.

Rubén Arnold (Oriundo de Machagai – Chaco – Argentina)
ruben@energy-net.com.ar

salvadormedina dijo...

Muy bien P. Juan Carlos!
La vida donada del P. Oscar, como la de tantos otros y otras que de múltiples formas le sirven o le han servido a la vida, es siempre una vida significativa. Digna de ser recordada y colocada permanentemente al servicio de la formación para la misión.
Felicitaciones y gracias!
Salvador Medina imc

SP dijo...

¡Hola JC! Interesante lectura.

Me gustó eso de construirse uno en vez de construir escuelas o salitas con cemento y ladrillos.

Me hizo acordar a :

"¡Ensancha los espacios de tu carpa, despliega tus lonas sin mezquinar, alarga tus cuerdas, afirma tus estacas! Porque..."
Is 54, 2ss